En cuanto abrimos la boca, saben en seguida de donde somos (aunque a veces nos confunden con italianos, creedme, casi me pegan en la eurocopa en el partido England-Italy porque no me creían cuando afirmaba que era española), y puede que nos griten las malditas cuatro palabras que se saben todos en español:
- Hola
- Ole
- Siesta
- Gracias
Que a veces me la hecho, como todos, pero vamos, no es algo que me deje KO si no lo tengo porque lo llevo en las venas por las que corre mi sangre española.
Cada día, o mínimo cada semana, me enfrento a comentarios que no intentan ser para nada despectivos pero que muestran que los tópicos son totalmente reales.
- ¿Te pones pálida cuando estás enferma? Porque yo te veo siempre morena
- Te gusta el picante, ¿verdad? ¡Viva México! aRRiba!
- ¿Comes carne cruda? (señalando a mi jamón serrano)
- No entiendo como haceis lo de RRRR y JJJJ en tu idioma
- Habláis demasiado deprisa
- Ah, sí, España... "Marbela, Benidorm, Tenerif!"
Yo estoy convencida de que mis compañeros de trabajo creen que me estoy frenando cuando no me arranco a dar palmas si siento pasión por algo.
Hasta aquí lo que se daba. ¡OLÉ!
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