La primera vez que llegué a Inglaterra conocí a una chica a través de Facebook que me invitó a ir a dar una vuelta por las tiendas del pueblo donde vivimos.
Obviamente le dije que ¡claro! A las 6 de la tarde acababa con la niña (era Aupair por aquel entonces), así que cualquier momento después de eso sería fantástico.
Como bien sabréis los que vivís en pueblos ingleses (no aquellos afortunados de las urbes) a las 6 de la tarde está todo más que cerrado.
Reacción el primer día: Shock
Reacción la segunda semana: No me acostumbro a esto
Reacción después de unos meses: Normal que esté todo cerrado, ¡si es que las 6 es hora de estar en casa! ¡Mira qué frío! ¡Y ya es de noche!
No, ahora hablando en serio, no creo que nunca pueda acostumbrarme a la idea de que a las 5 y media de la tarde está todo cerrado, es de noche en invierno y es hora de tomar un té con una manta y esperar a que el día se funda para llegar a la siguiente jornada laboral.
No soy de bebidas calientes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario